1 dic. 2008

México: afición y desilusión


Parece no ser motivo de orgullo nacional el que nuestra bandera sea galardonada como la más bonita del mundo, ni que por su parte, el himno mexicano sea reconocido como el segundo en su género; cuando aparece un equipo de fútbol con playeras verdes, pantaloncillos blancos y calcetas rojas, las personas enloquecen y ondean la bandera tricolor como demostrando el afecto que sienten por su patria, cuando en términos reales, el acto solo es muestra de apoyo a la “selección nacional”.

“Ponte la verde”, es el lema que identifica a los promocionales futboleros de la televisora más grande del país al acercarse un partido de los “once mejores futbolistas de México”, creando en la gente una devoción ciega por una camiseta. Llegado el momento del partido, las cámaras enfocan a los jugadores alineados en una fila con la mirada dirigida hacia la bandera, y entre las escenas captadas se puede apreciar que en el estadio, la afición guarda un silencio prolongado mientras se escucha el himno nacional, olvidando de momento que el cántico que reproducen como grabadoras programadas ha sido reconocido mundialmente como el segundo más representativo de una nación; inversamente, jamás olvidan estar atentos al portero contrario para cuando realice un saque de meta poder insultarlo sin piedad.

Porras, gritos, aplausos y ocasionalmente un mariachi es lo que se escucha de parte de miles de personas en un estadio, festejos cotidianos que con triunfo o fracaso, se legitiman desde el otro lado de la pantalla, donde familias sentadas frente al televisor esperan el momento en que Carlos Vela “el jugador del Arsenal”, “el que juega en Inglaterra”, “el que ganó la Copa del mundo en el 2002” haga un gol que le dé la victoria a nuestro equipo.

¿Pero qué sucede? Los deseos de los televidentes son defraudados por jugadores soberbios que patean el balón deseando mostrar habilidades individuales, sin tomar en cuenta que juegan para un equipo. Pareciera que el hablar como español, o el vestirse como inglés les ha hecho olvidarse de la razón de su visita mensual a nuestro país, se han olvidado de la esencia del mexicano y la picardía que los distingue, pues cada uno plantea la forma de juego que practican en el país donde se desenvuelven. Pero a la hora de la opinión pública: “doce nacionales participando en Europa”, “la mejor selección de la historia” - es lo que han pensado muchos.

Además de nuestros “seleccionados europeos”, la Federación cuenta con todo el respaldo económico que deseé para contratar al mejor entrenador que dirija a la selección, y pareciera que por vez primera se podría pasar del quinto partido. Hasta parece un cuento de hadas con once príncipes vestidos al estilo del Viejo Continente y un canoso caballo sueco que los llevará directo a Sudáfrica, pero como siempre existe un villano, en este caso llamado Federación Mexicana de Fútbol, quien elige a los caballos sin conocer el territorio mexicano, éstos no logran entenderse con sus caballeros porque no hablan el mismo idioma.

Y como consecuencia, la selección se encuentra en San Pedro Zula, implorando que Jamaica no goleé a Canadá. Pudimos ver al portero nacional Oswaldo Sánchez pedirle arrebatadamente a Suazo, delantero hondureño que ya no le metan goles - “uno a cero y ya” - se alcanzaba a entender en su boca a varios minutos del final del encuentro, y sí… calificamos a la hexagonal final con un rosario en la mano y con los mismos puntos que el “poderoso” Jamaica.

¿Pero dónde están nuestros medallistas olímpicos, Guillermo Pérez o María Espinoza? Que con un diez por ciento de lo que recibe la Selección, sin instalaciones para entrenar y con su propia inversión situaron nuestra bandera en la cima y consiguieron el máximo triunfo en sus disciplinas. No solamente una playera es el país, no sólo once jugadores merecen nuestra total atención, existen otras alternativas en cuanto a deporte se refiere de mexicanos dispuestos a sacar la casta para que su gente se sienta orgullosa de vivir en el territorio Azteca que les vio nacer.

4 comentarios:

Lusbel dijo...

Meh, no te hagas problema Zaira, eso es moneda corriente en muchos países - Argentina, sin ir más lejos.
Aquí la gente enloquece con cada noticia de la camiseta celeste y blanca, desbordan de alegría con cada gol de Messi y lloran a muerte con cada partido perdido... pero se olvidan de los que lucharon por su propia cuenta para lograr méritos similares y aveces mayores.
Hay muchísimos deportes que son representados por cada país, lástima que la gente normalmente solo ve uno.

Zero_Cool dijo...

esa historia es de hace mucho tiempo en este país, primero los deportistas que no practican futbol, tienen que hacer muchisimos sacrificios, como los económicos, o incluso descuidar a la familia, trabajo o escuela, todo para entrenar 3 años antes y todos los días para tener una oportunidad que, en su mayoría dura tan sólo unos minutos, y cuando gana, se le apoya económicamente, pero fijate "SÓLO CUANDO GANA" y entonces es que la CONADE... y cuando los apoya la CONADE y no obtienen los resultados que ellos esperaban (como es el caso de Paola), en los medios es muy fácil decir... es que desperdició todo el dinero invertido en ella, pero.. cómo lo desperdició? si ellos no la habían apoyado cuando gano su primera medalla, ella aportaba lo necesario para su preparación y cuando ganó su medalla fue el logro de todo México y cuando no quedó entre las medallistas fue el fracaso de ella, la verdad es que hay cosas que no me gustan de la administración de Carlos Hermosillo, o bueno de los que han ocupado ese cargo, pero tristemente no se puede cambiar mucho... lastima... muy interesante artículo

Sad Cecile dijo...

dejé de seguir el futbol; el hígado no me iba a durar toda la vida :p
Un abrazo :D

Sad Cecile dijo...

Niña periodista!
Un abrazo y felices chestas!