28 dic. 2009

Quiúbole con la Televisión



Ir a la Feria Internacional del Libro (FIL) este año resultó una experiencia asfixiante, un tumulto de personas te invadía el paso a cualquiera de los pasillos, ya fuera Av. Poetas o Av. Cuentistas, los jóvenes gritaban y corrían atrás de…….., sí eso mismo yo quería saber, cuestioné varias veces a los eufóricos seguidores, ¿a quién sigues?, y contestaban apresuradamente “no sé aaaawwww”, pensé en Carlos Monsiváis o quizá Mario Vargas Llosa con paso lento intentando no ser pulverizados por la estampida, pero posteriormente me enteré que fue el hijo del Santo el culpable.

¿Habría exposición de lucha libre en la FIL? ¡No! …. El también empresario y actor presentaría su libro ¿un luchador escribe?, cualquiera que aparezca en televisión, “desarrolla” ese talento para “escribir”, ¿qué tal el Dr. Krasovsky?, quién tenía como área de trabajo bubis, pompas, narices, después paso a tener su propia sección en el programa matutino más visto del país, hasta tenía su cortinilla, ¡porque sabía hacer guiños!, posteriormente enamoró a Galilea Montijo, una de los personajes de televisión más queridos por el público, y para aprovechar el “momento artístico” que vivía escribió un libro sobre cirugía plástica.

Claro su fotografía aparece en portada, los realizan prestigiadas editoriales y tienen un costo elevado, tal es el caso del chef Oropeza, quién “escribió” un libro de recetas de cocina, y cuesta el doble y con menos hojas que el típico de Doña Lupita, pero la señora no tiene imagen, y no puede vender ni dar su autógrafo con esos bíceps, pero no cabe duda que el mejor de los ejemplos es el de Yordi Rosado, quién fue “el más buscado” en Guadalajara este año, no sólo el día de su presentación, sino antes y después.

Y es que ¿quién no recuerda los cinco puntos de Otro Rollo? ¡Rudy, Rudy!, ah no pero el libro no es de Adal Ramones, sino del que hacía “El reportaje de Yordi” , aquel que salía a la calle a realizar sondeos de temática distinta cada semana, con el objetivo bien definido de buscar el albur, en cualquier momento, o lugar (en el mercado, una sex-shop, etc…) siempre metía la sexualidad por donde pudiera (y lo digo sin albur), lamentablemente para algunos, el programa terminó.

Sin embargo tal fue la popularidad que obtuvo que actualmente tiene SU programa “Está cañón”, donde es “imposible” pensar de que trata, sólo puede decir que ahí se inventó el nalgómetro, (creo que es sencillo adivinar que mide), y además Televisa le entregó el “reality show” del canal de las estrellas, “Me quiero enamorar”, por lo tanto al utilizar las matemáticas sabemos que es un personaje que ha estado al aire aproximadamente 15 años continuos.

En un inicio, sí tal vez era co-conductor, pero ¿cómo impacta su imagen en los mexicanos?, según el periódico Universal el libro “Quiúbole con…” del cual es co-autor ha vendido un millón de copias, pero ¿de qué trata el libro? Según su co-autor, Yordi Rosado “orienta” a los jóvenes en temas de sexualidad, drogas, el ligue, etc... Cualquier tema que no puedas hablar con tus papás, el libro te responde (casi soné a comercial) y ¿quiúbole con la calidad?

Utiliza un lenguaje de “jóvenes” para que resulte más atractivo y según Yordi les ayuda muchísimo en los problemas existenciales por los que se pasan en esa edad, aunque en mi opinión y después de leerlo rápidamente, lo veo como una recopilación de la revista “Tú”, “Veinitantos”, o cualquiera de esa índole con lenguaje sencillo y colores llamativos en sus páginas.

Sin embargo puede ser subestimado por muchos, y hay que reconocer que es un gran mérito lo que Gaby Vargas y Rosado, lograron con el éxito del libro, ya que el encargado de Educación de la Casa Blanca les ha pedido que elaboren una versión para los hispanos en Estados Unidos y de esa manera orientarlos mejor, ¿quién lo dijo? Pues Yordi, ni modo que fuera Gaby Vargas la que se presentará ante los medios a dar “tal noticia”, tiene que ser alguien con “cara bonita” y conocido por la audiencia.

Y ¿si pensáramos que por alguna extraña razón Yordi Rosado fuera vetado por Televisa?, la gente se olvidaría de la existencia del libro, en varios años nadie recordaría quién fue el “compadre” de Adal Ramones, y es que cómo no vincular esto con los mejores casos de aquellos que obtienen sus “cinco minutos de fama” por acostarse con algún artista o hasta golpearlo, como la “supuesta pareja” de Fabiruchis, quién escribió un libro, sí, exactamente hasta un sexo servidor puede ganar mucho dinero con un libro, solamente por haber aparecido en los canales del duopolio mexicano, ¿y es qué a poco no les da curiosidad leer las p……… que dice el amante de Fabián Lavalle?

En conclusión (porque seguramente muchos querrán irse a prender la televisión) ¿Entonces los mexicanos si leemos? Todo depende de lo que la televisión diga, así que aún cuando seas buen escritor o tengas una excelente imaginación para crear historias, necesitas a un William Levy como co-autor para tener la certeza de que la “mayoría” del país te leerá, o simplemente lo comprará por recibir un autógrafo “del que sale en la tele.”

15 dic. 2009

El niño y su majestad


Zaira Liliana Robledo Alatorre

La pintura de las casas se transformaba en escarcha lentamente, cortinas transparentes con diseños de encaje simulaban puertas con un constante abrir y cerrar al recibir la visita del aire, los gritos de los vecinos se convertían en un concierto cotidiano con asientos inamovibles en primera fila, Rodrigo, tenía adherido al cuerpo el gaffete de acceso ilimitado.

El sol comenzaba a aparecer, Rodrigo se tapó la cara con la cobija e intentó seguir durmiendo, sin embargo el pie helado de su mamá al bajar de la cama lo hizo despertarse, pues sin querer recibió un pequeño pisotón como sucedía cotidianamente, su mamá, la señora Gloria, dio una gran zancada para saltar aquel bulto en posición fetal que mostraba resistencia al frío.

El oído había despertado con mayor rapidez en comparación de los demás sentidos, los culpables: el estropajo y los trastes sucios protagonizando una batalla épica en la que el chorro de agua fungía como intermediario, sin embargo no alcanzó a escuchar el final del 4º round debido a la interrupción de su madre:

- Ándale, ya es hora, recoge el catre y despierta a tu abuela para que te sirva de almorzar, yo ya me tengo que ir a trabajar. - Refiriéndose a él justo cuando “Blanca nieves” la jabonosa entraba a la pelea a apoyar a su marido el estropajo.

El niño de ojos grandes, pelo negro alborotado y piel morena artificial por su constante contacto con el sol, se dirigió a la habitación contigua en donde su abuela roncaba en el sillón que los patrones le habían regalado a Gloria, después de que Chester su pug tuvo un “húmedo accidente”:

- Abue levántate, mi mamá ya se va al trabajo, y quiere que me des de comer pa´ irme a chambear.- Sacudiéndole el arrugado brazo, para lograr despertarla.

Regresó a la habitación anterior, y se vistió con la sudadera gris de pequeños agujeros que había encontrado el día de ayer en el trabajo, el pantalón azul marino que dejaba al descubierto su par de tobillos resecos a causa del frío, se puso los tenis y dominó a las insaciables serpientes que intentaban anudarle el pie, resultando victorioso al formar un lindo moño con sus escamosos cuerpos.

Después de servirse dos platos de frijoles calientitos y comérselos en avionazos fulminantes, se encontró con Manuel, su mejor amigo de la vecindad y compañero de trabajo:

- Que hueva eda´, hoy está siendo un frillazo de la fregada.- Recibiendo el día con su peculiar manera.

Al llegar al trabajo, el Marisco, un hombre joven de aspecto descuidado, con camisa a cuadros, gorra hacia atrás y el pantalón a medid pompa les comenzó a gritar:

- Ándenle mocosos, tienen que llegar más rápido que el camión de la basura y ustedes con sus huevonadas- Exclamó en tono grosero para después dar un enorme trago a la caguama que estaba en su mano.

Rodrigo le dio una palmada a Yorch, el caballo que los llevaría a trabajar, y el que le agradeció relinchando de alegría, mientras Manuel lo esperaba desesperado en la parte delantera de aquel carro de madera, con dos llantas traseras y jalado por un feo y apestoso caballo café:

- No manches apúrate ya, deja de estar con fregaderas.-

- El corcel necesita de estímulos para soportar una ardua jornada de trabajo.- Le respondió Rodrigo.

- Tu diario con tus cosas, a veces pienso que le estás entrando a lo mismo que el Marisco- Le dijo su amigo y comenzó a imitar a su patrón cuando fuma cigarrillos de mariguana.

Rodrigo se quedó pensando un momento las palabras de Manuel y decidió que era el momento de preguntarle, para quitarse la espinita:

- ¿Tú no ves el carruaje que tenemos detrás de nosotros?- Señalando la caja de madera enorme que estaba detrás de ellos.

Manuel volteó y lo único que vio eran desperdicios, cosas inservibles y olorosas, además de moscas que revoloteaban por encima:

- ¿Qué pedo contigo? , neta mejor deja eso, al rato no vas a poder dejar el vicio.- Le dijo con un tono que Rodrigo jamás había escuchado. Y es que aún cuando Manuel fuera dos años más grande que él, estaba lejos de portarse como el mayor.

- En serio ¿no ves a Yorch vestido con su elegante ropaje, y su cabellera larga ondeando al momento en que avanza vigoroso?, ¿no has escuchado a cientos de ciudadanos objetos, que nos piden ayuda pues han sido abandonados por sus amos? Nosotros somos caballeros Manolete y cada día su majestad nos da una misión nueva, por eso es tan divertido andar por el reino – Y con una sonrisa finalizó, pues vio que la cara de su amigo hacía gestos extraños y lo miraba cómo si nunca lo hubiera conocido.

- Vete a tu casa, neta, yo te hago el paro, no le digo al Marisco que no trabajaste y al rato te llevo la paga- Haciéndole la seña para que se bajara del carrito.

Rodrigo que jamás lo había visto así, le hizo caso y se fue a su casa, al entrar su abuela se sorprendió de verlo:

-¿Porqué regresaste, te corrió el Marisco, qué haces aquí? Explícame niño- Le preguntó con algo de enojo en su voz.

Rodrigo le contó lo que había pasado, y solamente veía como se arrugaba más el rostro de su abuela tratando de entender lo que le pasaba, ella sólo pudo hilar una pregunta:

-¿Cuál es esa majestad que dices?-

- La que vive dentro de mi cabeza, y hace que escuche hablar a los objetos, que pueda ver cosas que algunos no ven, aunque yo antes pensaba que sí- Le respondió Rodrigo.

- Ay muchacho ya se te ha de ver metido una tijerilla en la oreja, ven para acá deja reviso.- Y comenzó a observar su oreja cómo si de verdad fuera a salir un insecto de ahí.

Al no encontrar nada, la anciana se puso su rebozo y le dijo:

-Vámonos, te voy a llevar con el meopata-

Salieron de la casa y después de caminar varias cuadras, llegaron a un consultorio pequeño con una larga fila de personas esperando ser atendidas, Rodrigo observó el lugar y se dio cuenta de los diminutos marcianos lunares que invadían las narices de las personas, mientras que un humano de pelo canoso y lentes los atrapaba de su afilada nariz con una red blanca, después de haberlo conseguido los apachurró hasta quedar muertos aplastados en toda la red.

Sin darse cuenta el tiempo había transcurrido y los llamaron para que entraran con aquel hombre de bata blanca, que según los cuadros de la pared le decían a Rodrigo era un homeópata. La abuela le comenzó a explicar al doctor lo que le pasaba a su nieto:

- Carruajes, caballos, caballeros, ¿qué vivimos en un castillo? Imagínese nomas, cosas que hablan y que se mueven, ay no dotor creo que algo le está fallando en la choya, esas libretas que encuentra a veces en la basura, ¿le hicieron algo verdad?, porque a cada rato se la pasa mirándolas y mirándolas-

El doctor esbozó una pequeña sonrisa y les dijo:

- Yo sé quien es su majestad, no todos tenemos el honor de conocerlo tanto como su nieto, algunos lo desean como un don preciado, y una riqueza inigualable, pero lo pierden por dejar que las majestades de otros les digan que pensar o hacer, cómo lo hace la televisión, pero aquellos a los que les gusta leer hacen más poderoso a su majestad, convirtiéndolo en un ser invencible. Su nombre es Imaginación.-

4 dic. 2009

Tercera edad, distintas dimensiones



Su pelo canoso externaba sabiduría, su experiencia se mostraba en las arrugas de sus manos; aún así intentaban esconderlo, ellas vestían de manera moderna sin perder el estilo clásico, sus peinados parecía obras de estilistas profesionales, casi imaginaba sus gestos fruncidos al cerrar los ojos a causa del spray.

Ellos caminaban con elegancia, su anunciada joroba era sometida por el orgullo, su mirada expresaba picardía, y aún así traicionaba la simulación de juventud, sin embargo el típico suéter de rombos con la imagen de abuelo que la mercadotecnia se había encargado de crear, ocasionaba ternura en nuestro interior.

Cargaban bolsas con el nombre de diferentes editoriales grabados en la parte exterior, se percibía fácilmente el esfuerzo de sus articulaciones o tal vez simplemente fantaseé recordando aquellas películas con el señor de barba larga, quién descubría las funciones perfectas que se realizaban al interior del cuerpo humano, pero lo que si era realidad era la diversidad que existía dentro de las bolsas, pequeños, gordos, con ilustraciones, de ficción, etc.…., aquellos en plena juventud, desearían tener el tiempo para introducirse en aquel mundo de letras, mientras ellos, desearían tener la vista y la energía de los menos viejos.

Después de observarlos, los rebasé, pues me esperaban en la salida de la FIL para regresar a mi ciudad, iba un poco adormilada en el asiento de atrás, mis padres platicaban de diferentes temas, cuando de repente unas luces parpadeaban, provenientes de los vehículos que venían en sentido contrario por el otro carril “ha de haber pasado algo malo”, dijo mi papá al momento en que bajaba la velocidad.

Avanzamos varios metros y un hombre con su franela en la mano hacía señas para que desviáramos nuestro vehículo, una camioneta pick up estaba volcada, creímos que había sido una pequeña distracción, pero después en el asfalto distinguimos un hombre de avanzada edad, con huaraches, una camisa azul a cuadros, y posiblemente un rostro manifestando dolor, sin embargo la sangre lo cubría y corría hacía el suelo lentamente, formando un enorme charco.

Su cuerpo se mostraba rígido pero su precipitada respiración desvanecía el pensamiento de un terrible acontecimiento, las ambulancias aún no llegaban y pensaba en aquellos ancianos de Guadalajara, tal vez ya situados en su cómodo sillón leyendo los libros de reciente adquisición, mientras kilómetros más tarde un campesino interrumpió sus labores inevitablemente.