24 jul. 2008

Recuerdos Olvidados


El Alzheimer es un trastorno degenerativo de carácter progresivo e irreversible. Los síntomas se presentan al principio de forma lenta, intensificándose con el tiempo a lo largo de siete fases clínicas. Consisten, principalmente, en disfunciones de la memoria y orientación, y deterioro de las capacidades de aprendizaje y razonamiento (con pérdida del control emocional, del lenguaje y otras habilidades adquiridas) hasta afectar gravemente la autoconciencia.

Es muy extraño para mí comenzar a escribir con una definición pero decidí colocarla al inicio para que las personas que no están familiarizadas con esta enfermedad entiendan un poco de que se trata.

La verdad es que esta enfermedad la sufre mi abuelita desde hace aproximadamente 6 años, y la definición no expresa absolutamente nada de lo que en verdad es el Alzheimer, la mayoría de las veces evito hablar con cualquier persona sobre este tema por lo doloroso que es en mi vida, creo que todos mis primos podrían coincidir conmigo en que antes de esta enfermedad mi abuelita era la mejor que podía existir, era perfecta en su papel de abuelita, hasta parecería que nació para eso: para hacer felices a sus nietos el tiempo que estábamos con ella, para hacernos sonreír cada minuto.

No es por nada pero viví una infancia maravillosa, mi cabeza está llena de recuerdos extraordinarios, lo curioso es que la mayoría de las veces esos recuerdos se ubican en Reforma 211 (la casa de mi abuelita), pasaba la mayoría de mi tiempo con ella y claro con mis primas, ya que a todas nos encantaba dormir en su casa, nos ponía colchones en el piso y se levantaba por lo menos 3 veces en la noche para ver si ninguna tenía frío o hambre. Por la mañana nos despertamos con la voz de mi abuelita avisándonos que el desayuno estaba listo, primero nos servía un plato de fruta, continuábamos con los hot cakes acompañados de café con leche y al finalizar SIEMPRE teníamos que comer un plátano el cual era su fruta favorita y se llegaba a comer hasta 5 en un día, o también nos hacía buñuelos de tortilla de harina con azúcar, le encantaba comer queso cottage o pasteles aunque la regañara mi mamá y mis tías porque también padece de diabetes y le hacia daño .
El resto del día se la pasaba bailándonos con pelucas o disfrazada, levantándose la falda hasta la rodilla contoneandose muy sexy y terminaba diciéndonos “el que no enseña no vende” de broma claro, por que siempre fue muy correcta, no podíamos decir ninguna palabra grosera ante sus oídos por que nos decía: “shhh mija no digas eso”, ella siempre estaba como mango que era lo que repetía día con día, al igual que la historia que toda la familia se sabe de memoria: decía que cuando era niña el maestro siempre la regañaba porque era muy platicadora y le decía: nada más llega Arcelia y comienza la orquesta.
Cuando sabía que íbamos a llegar nos escondía sus llaves para fingir que estaban perdidas y decirnos: a quien encuentre mis llaves le voy a dar 50 pesos, así que nos tenía a todos los nietos buscado sus llaves, siempre me regañaba porque decía que era muy gritona y eso que no le tocó escucharme cantar, cuando estaba sola se la pasaba hablando por telefono con sus hijas o con sus nietas, en Navidad se vestía de Santa Clous y compraba juguetes para cada uno de sus nietos, los guardaba en un costal y no los entregaba en la cena que ella organizaba, cada año decoraba su casa con dos tonos diferentes , hasta cojines hacía, era la mejor casa navideña.

Pero todo cambió cuando comenzaba a confundirnos de nombres, perdía las llaves pero ahora si era verdad, todo fue tan rápido que no recuerdo bien cada una de sus etapas, solamente recuerdo que comenzó a ver alucinaciones, ya no podía mantener una conversación porque de repente se le olvidaba que estaba diciendo y continuaba con otro tema, empezó a imaginar que vivía en años atrás y siempre quería ir con su mamá, creía que tenía bebés todavía y no quería que hiciéramos ruido por que los íbamos a despertar, comenzó a tenernos miedo y querer atacar a sus seres queridos porque no recordaba quienes éramos, lloraba porque no reconocía sus casa y decía que no fuéramos malos que no la dejáramos ahí.

Ahora no habla, solamente dice incoherencias, no levanta la mirada, usa pañal y la tienen que cambiar, ha comenzado a olvidar como caminar, necesitan darle de comer, porque ella revuelve todo con las manos, tal vez ahora actúe un poco fría con ella porque me duele acercarme y que no me reconozca que ni siquiera me vea a los ojos, quiero tener el recuerdo de cuando ella estaba bien, cada día que la veo regreso a mi casa triste de ver como mi abuelita me ha olvidado y no puede recordar cada uno de los momentos en los que nos hizo tan felices, porque yo sé que no sólo me hizo feliz a mí sino a muchos de mi familia.
Lo que más deseo en este mundo es que mi abuelita nunca hubiera adquirido esa enfermedad, o que se recuperará recordando todo y a todos, porque yo sé que la mayoría de la familia nunca hablamos sobre esto, pero a todos nos duele y aparentamos estar bien.
TE QUIERO MUCHO ABUELITA

2 comentarios:

Sad Cecile dijo...

Parece sencillo, pero pocas cosas son tan complejas que hablar sobre algo que nos duele de una persona que amamos. Sin embargo, es un ejercicio de honestidad y de paz interior que no siempre se comprende. Me enorgullece (no se por qué, jeje) que seas tan honesta con lo que sientes y aunque no hay manera de ayudar a tu abue, porque el Alzheimer es brutal, no la evites; entiendo que lo que quieres es conservar el recuerdo como los días de infancia, pero estar con nuestros seres amados incluso en sus peores momentos es también una prueba de amor. Se nota que eres una chica muy inteligente y que esto te hará más noble, más humana. Déjaselo al tiempo.
Te mando un abrazo.

Adriàn Mariscal dijo...

Este relao de vida llega profundo...yo tambièn tuve una abuela con alzheimer, a mì no me doliò mucho y aunque suene hasta insensible no convivì con mi abuela, nunca tuve una plàtica con ella ni recuerdo que me haya dado un abrazo, beso o simplemente que me llamara por mi nombre. Cuando muriò debìa tener yo unos 4 años, tal vez eso influyò. Muchos de los sìntomas de tu abuela los tuvo la mìa...lo peor es que puede ser hereditario...asì que a cuidarnos Zairilla...o còmo me dices que te llamas?, jajajajaja...

Un abrazo!