22 nov. 2011

Chivas matonas

Esquivan la disciplina no portando el uniforme de su colegio, prefieren llevar la camiseta de su equipo favorito a cada entrenamiento, fingir un momento que el portero es Luis Michel y no el propio Juanito que no atrapa ningún balón.

Cada juagada “maestra” hecha por sus ídolos el fin de semana era automáticamente la próxima prueba a lograr, aquel apodado “Chicharito” tenía el compromiso de ser el primero en cumplirla.

El interescuadras comenzó, el equipo con casaca marcó primero; el autor del gol llamó con los brazos a su compañero que le dio el pase.

-Quédate quieto-, le dijo.

Rápidamente levantó su mano derecha, hizo la forma de una pistola con sus dedos y apuntó a la frente del otro jugador.

-¡Pum!-. Se escuchó el sonido proveniente de los labios del goleador.

“La víctima” se tiró hacia atrás sin necesidad de un libreto, “improvisando” de manera subconsciente, representando una problemática social de la cual antes de un 5-2 poco sabían.




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